Analizamos el punto limpio, instalación que puede ayudarnos a deshacernos correctamente de aquellos desechos no contemplados en los contenedores habituales

La importancia de conocer la gestión de un punto limpio

En el marco de una tendencia global de búsqueda de la sostenibilidad y respeto por el medio ambiente creciente, resulta imprescindible conocer cómo hacer un uso adecuado del punto limpio. En muchas ocasiones, debemos deshacernos de cierto tipo de materiales o viejos objetos y, por puro desconocimiento, los arrojamos al contenedor, de forma equivocada, o simplemente los abandonamos cerca de los contenedores clásicos (amarillos, verdes y azules), ya que consideramos que no encajan en ninguno de los citados (sin saber muy bien cómo lidiar con esa situación).

¿Qué es el punto limpio?

Se trata de otro tipo de contenedor de reciclaje, unas instalaciones cuyo uso es gratuito y donde podemos deshacernos de forma correcta de ciertos residuos domésticos. Residuos cuya composición tóxica precisa un tratamiento especial y que no deben ser mezclados con el resto. Son reciclados de otro modo o, incluso, pueden ser reutilizados, como en los casos de ordenadores y móviles. Hemos de tener en cuenta que no todos los puntos limpios admiten cualquier tipología de residuo y debemos informarnos previamente. Usualmente, electrodomésticos y material electrónico, pilas o medicamentos son admitidos en los puntos limpios, aunque la lista es más amplia e incluye aceites de cocina o motor, productos químicos, mobiliario, etc.

En nuestro país, hay más de 650 puntos limpios y, al hacer uso de ellos, contribuimos a una mejor gestión de los residuos y reducir nuestro impacto sobre el medio ambiente. Tenemos que valorar que objetos tan comunes en nuestras vidas, como las pilas y baterías, contienen elementos altamente contaminantes: el mercurio, por ejemplo, presente en las lámparas fluorescentes. Los envases de medicamentos, por su parte, se reciclan y deben ser llevados preferiblemente al punto limpio SIGRE presente en las farmacias, siempre que no los necesites o hayan caducado. Los aceites se gestionan según su tipología. El aceite de cocina utilizado es altamente contaminante (nunca debemos arrojarlo por el sumidero del fregadero, lo cual lamentablemente es una práctica habitual) y, reciclado convenientemente, se pueden elaborar biodiésel y jabones. El aceite empleado en los vehículos, adecuadamente tratado, puede reutilizarse como lubricante. La ropa y, en general, los elementos textiles son donados a fundaciones benéficas siempre que se hallen en buen estado. Otros elementos muy presentes en nuestra vida cotidiana son las pinturas sintéticas y otros productos químicos (aguarrás, disolventes, insecticidas, etc.). Su inadecuada gestión supone un grave riesgo, ya que pueden contaminar el agua. ¿Y quién no ha realizado alguna pequeña reforma en casa? Los escombros producidos durante el proceso también deben ir a contenedores habilitados para este fin.

Si no conoces dónde se encuentra el punto limpio más cercano, en la página web de la OCU puedes encontrar un buscador de puntos limpios, aunque te conviene ponerte en contacto con el gestor del que pretendas visitar para informarte acerca de los desechos que reciben.