El deshielo, causado por el calentamiento global, tiene graves efectos sobre la vida terrestre y el clima. Su solución pasa por urgentes medidas ecológicas

El deshielo: graves efectos y soluciones ecológicas

El deshielo de los polos es, probablemente, el fenómeno causado por el cambio climático, que más profecías y visiones apocalípticas ha generado en los últimos tiempos.

Por eso, victorias como el acuerdo de creación de un espacio protegido en la Antártida -de más de un millón y medio de kilómetros cuadrados- son tan importantes. Porque nos recuerdan algo tan simple como esperanzador: que la solución está en nuestras manos.

¿Con qué datos partimos? 2016 termina con un aumento de temperatura de tres grados en el Ártico (la más alta desde 1900), lo cual acelera el deshielo y supone un grave peligro para la biosfera.

Pero ¿Por qué se centra la preocupación en el Polo Norte? A pesar de que en la Antártida se halla el 90% del espacio helado del mundo, su temperatura -de unos 37 grados bajo cero- y el enorme espesor del hielo, hacen casi imposible pensar en consecuencias alarmantes (al menos a medio plazo). Sin embargo, en el Ártico, la menor densidad de la capa de hielo, conlleva que esta se derrita más fácilmente: en un año, Groenlandia pierde unos 350 kilómetros cúbicos de hielo (un 75% de volumen mundial).

Antes de hablar de consecuencias, debemos responder a una pregunta básica: ¿Por qué es tan importante el hielo para la vida terrestre?

Si analizamos su efecto, podemos compararlo con un sistema de aire acondicionado: el hielo refleja los rayos solares y los redirige al espacio. Se comporta así como un refrigerador natural, que además mantiene estable la meteorología en todo el planeta.

¿Qué consecuencias acarrea el deshielo?

Hay una cifra que refleja esto de una manera tremenda: de no tomar medidas, en el 2100, el nivel del mar puede haber subido hasta 160 centímetros. Aunque espectacular, este no es, ni mucho menos, el único efecto indeseable del deshielo: incide también, de manera directa, en el deterioro de la fauna y la flora de las regiones costeras de los polos (el paradigma de este azote seguramente sea el oso polar: los científicos avisan de que, si la situación no mejora, en el 2050 podría haber hasta un tercio menos de individuos).

No menos importantes, son las bruscas alteraciones que se están produciendo en las corrientes oceánicas (determinantes en la humedad y energía de la atmósfera) y que originan cada vez más temporales y efectos climatológicos adversos.

¿Cuál es la solución para frenar el deshielo?

Pasa por frenar la subida de la temperatura -a través de la sustitución de los combustibles fósiles por energías limpias- y por declarar el Ártico "zona protegida".

Mientras tanto, ¿qué podemos hacer nosotros? Ser ecológicamente responsables: prescindir del coche en la medida de lo posible, ahorrar agua, electricidad, reciclar, utilizar bolsas recicladas de papel en lugar de plástico. Sumar millones de pequeños gestos como estos, es lo que puede marcar la diferencia.